Wasteland

Si preguntásemos a cualquier crítico o pornógrafo avezado por cual ha sido la película del año estoy seguro que la respuesta elegida por abrumadora mayoría sería “Wasteland”.

Si además extendiésemos ese cuestionario a las categorías de mejor actriz y mejor director, tampoco me cabe duda que los nombres de Lyly Carter y Graham Travis también estarían en boca de muchos.

E incluso si hablásemos estrictamente de sexo, de las escenas más memorables, la orgía que cierra esta película también sería destacada.

wasteland1Con todo ello os podéis imaginar que la review que acometemos hoy no es precisamente la de una película cualquiera. Hablamos de la obra que ha acaparado todos los premios habidos y por haber esta temporada. De un film que ha unido a crítica y público en lo que a alabanzas se refiere.

En definitiva, hablamos de una película que tiene muchas papeletas para pasar a la historia de este género. ¿Pero en verdad es para tanto?

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El sello de Graham Travis

Pongámonos en situación. Graham Travis es el director del momento (con permiso de Axel Braun y sus parodias). El año pasado su “Memories of a Call Girl” supuso una de las grandes sorpresas de la temporada.

Su mezcla de porno argumental, cuidado por los detalles técnicos y sexo sin paliativos lanzó al estrellato a su protagonista, Jessie Andrews, a la vez que situaba a Travis en un lugar preferente del escalafón con la que era solamente su tercera película hasta el momento.

wasteland_5Para su siguiente proyecto, el que nos ocupa, ha vuelto a repetir la fórmula que tantos éxitos le ha llevado a cosechar.

Una historia pequeña, intimista, de marcado carácter dramático, con un especial cuidado por detalles como la fotografía, el montaje o la música incidental y que supone un absoluto tour de force en el plano sexual para su actriz principal.

Aunque en este caso, el protagonismo no recae en una sola actriz, sino que son Lyly Carter y Lyly Labeau las encargadas de cargar sobre sus hombros el peso de la película al encarnar a dos amigas que se reúnen tras más de cinco años sin verse y que deberán afrontar en un fin de semana los fantasmas del pasado y los cambios propiciados por el tiempo.

Sobre todo los de una Labeau que arrastrará a su compañera hacia el lado más oscuro de Los Ángeles.

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Los aciertos

La elección de las dos protagonistas se antoja intachable y más aún cuando descubrimos que además de derrochar química entre ellas, Lyly Carter se muestra una solventísima actriz dramática, consiguiendo dotar de cuerpo y alma unos monólogos que suponen todo un reto para cualquier actor, sea porno o no.

Además la actuación de ambas en el plano sexual es más que notable, aunque eso es algo que merece comentarse aparte.

En el apartado técnico la labor del equipo de Travis es simplemente sobresaliente. La labor del personal de fotografía es excelente, sobre todo en las tomas nocturnas, consiguiendo dotar al film de una frialdad que encaja perfectamente con el tono general del film.

También merece ser destacada una maravillosa banda sonora que se muestra como el acompañamiento ideal a lo que sucede en pantalla.

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Sexo de nivel

Pero si hay algo que destaca por encima de todo eso es el sexo. Y digo esto porque la estructura de los encuentros carnales que saltean el film es cuando menos poco habitual en nuestros días.

Parece como si Graham Travis se hubiese visionado todos los clásicos de Mario Salieri y hubiese decidido trasladar ese estilo tan característico que encumbró al napolitano a su película.

Es imposible no pensar eso cuando vemos como el metraje se salpica de encuentros sexuales cortos, que buscan más el morbo del espectador que la visualización explícita del sexo, haciendo uso extensivo de los planos medios en detrimento de los ginecológicos e introduciendo en varias ocasiones la figura del voyeur.

Está claro que no siguen la tónica habitual hoy día, pero son lógicos si tenemos en cuenta el desarrollo que ha pretendido dar el director a la cinta, dividiéndola claramente en tres actos que adoptan la clásica estructura de presentación, nudo y desenlace.

wasteland3Así, debido a esta planificación, destaca sobre manera una orgía final, explosión de toda la tensión sexual contenida hasta el momento (tanto por parte del director como del espectador), que sirve para justificar por sí sola la performance sexual de las dos protagonistas.

Sobre todo de una Lyly Carter que es el morbo personificado cuando pasa de simple espectadora a parte activa, haciendo gala de un amplio repertorio que incluye sexo anal, DP o squirting.

wasteland[13-10-12]El inconveniente de esta estructura radica en que ese supuesto crescendo del morbo, que tan bien ha manejado siempre Salieri,  se ve roto completamente por una parte central de la película que resulta en exceso lenta.

Toda la tensión sexual que logra crear Travis en la parte inicial del film se diluye por momentos. La película pierde fuerza en su desarrollo, penalizada sobre manera por los hasta tres encuentros lésbicos casi consecutivos que tiene la pareja protagonista, que no hacen sino terminar por volverse repetitivos y obligar al uso del socorrido fast forward de nuestro mando a distancia.

wasteland4Este problema de ritmo es sin duda la mayor pega que tiene este título y en verdad lo único que puede deslucir una gran película, claramente para no todos los públicos, que en muchos momentos camina por la cuerda floja al jugarse el enganche con el espectador no en el sexo, como es habitual en el género, sino en la capacidad dramática de dos actrices que demuestran ser mucho más que dos simples trozos de carne y merecer un respeto más allá de su capacidad sexual.

Sólo por eso ya merece la pena hacer esta visita a “Wasteland”.

Bye

JM Ray

Wasteland

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Distribuida por: Elegant Angel
Año:2012
Director: Graham Travis
Cast: Lily Labeau,Lily Carter,Sarah Shevon,Proxy Paige,Xander Corvus,Tiffany Doll,Barbara,Ellis McIntyre,David Perry,Toni Ribas,Manuel Ferrara,Mick Blue,Ramon Nomar,Alec Knight,Eric John,Liza Del Sierra,Carlo Carrera,Daisy Sparks
Valoración: 85/100

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