Viejos tiempos, nuevos tiempos

Ayer, en el marco del recién inaugurado SEB, tenía lugar una reunión que simbolizaba la realidad del porno español. La llamada comida de directores, impulsada por Juli Simón, Totó García y Roberto Valtueña, escenificaba el fin de una etapa y el comienzo de otra.

No porque  vayan a dejar de realizarse películas o los llamados directores de la vieja escuela estén en vías de extinción, sino por la proporción en el peso específico que cada uno de estos modelos ha cobrado en el sector.

Ahora son los chicos de internet los que llevan la voz cantante, y los directores clásicos son vistos casi como una antigualla cuyas ideas están fuera del mercado por los altos costes que conlleva su puesta en marcha.

comida directoresA pesar de no haber estado presente en dicho encuentro, sí que me preocupé de recoger diferentes impresiones de algunos de los protagonistas del mismo, y con esa información, elaborar mis propias conclusiones.

La sensación que me queda después de oir a unos y a otros es que, en el plano teórico, todos tienen una buena predisposición a buscar espacios comunes y fórmulas por las que ambas tendencias puedan encontrar convergencia.

Los llamados “directores de toda la vida” no quieren renunciar a su apuesta por la calidad, pero son conscientes de que internet es un tren al que deben subirse de algún modo si no quieren quedar clasificados como fósiles.

Los “chicos de internet” son conscientes de que en la red se vive deprisa y que lo que hoy funciona mañana puede no hacerlo, así que se cuidan mucho de desterrar a estos directores, -de quienes admiran su cualificación y capacidad para hacer un producto de alto nivel- y mantienen una mano tendida. Por lo que pudiera pasar.

comida directores2Eso sí, no sin cierto recelo. Saben que no ha sido fácil para ellos llegar a donde han llegado, y volver a otorgar protagonismo a la vieja escuela puede suponer perder parte de ese control e influencia que han logrado gracias a su conocimiento del medio en que operan.

Dicho en otras palabras. Partiendo de conceptos antagónicos, todos parecen dispuestos a andar el camino hacia un espacio común, hacia un punto de encuentro. Pero ese camino es más fácil de señalar en un mapa que de recorrer, y las buenas intenciones pueden quedarse en eso, haciendo cada vez más grande la brecha que separa a unos y a otros.

Internet no puede renunciar a mejorar la calidad de sus productos si quiere seguir vendiendo. Y los directores de toda la vida han de ponerse las pilas para reinventarse con nuevos conceptos aplicables a la fórmula y los costes actuales.

De cómo y cuando hagan los deberes cada uno de ellos dependerá en gran medida el futuro del sector.

Xuancar