Underworld

Diecisiete nominaciones a los AVN, diecinueve a los XBIZ, aclamada unánimemente por la crítica como la película del año, obra cumbre de su director según muchos,…

Leyendo esto pudiera parecer que “Underworld”, el lanzamiento estrella de Wicked Pictures para esta temporada, tiene todas las papeletas, a priori, para ser considerada una obra maestra del género. Pero nosotros, descreídos por naturaleza, que no nos casamos con nadie, nos hemos de preguntar ¿son realmente merecidos todos estos halagos?

Underworld

Empecemos por poner las cartas sobre la mesa y reconozcamos que: primero, las nominaciones a las grandes producciones van casi regaladas, por lo que casi mejor ni tenerlas en cuenta. Segundo, Brad Armstrong hace tiempo que nos parece un bluff considerable cuyas mejores películas cada vez quedan más lejanas en el tiempo. Y tercero, desde esta web rara vez coincidimos con la opinión mayoritaria de la crítica.

Tras leer esta declaración de intenciones, estamos seguros de que la mayoría de los lectores pensarán que nos vamos a dedicar a despedazar sin compasión el último bombazo de la compañía de Steve Orenstein, como ya hiciéramos anteriormente con otras obras suyas como la sobrevaloradísima “Speed” o la decepcionante “Horizon”.

Pero nada más lejos de la realidad. “Underworld” nos ha gustado, así de claro. Este viaje protagonizado por Jessica Drake entre la vida y la muerte, a través de un mundo de fantasía, tras recibir un disparo en un asalto frustrado, no es ni mucho menos una obra maestra y ni tan siquiera es una película redonda, pero funciona.

UnderworldJessica

Tiene fallos evidentes y errores fáciles de solucionar con un simple tijeretazo en la sala de montaje, pero también tiene cosas muy buenas que compensan con creces esos puntos negativos.

Cabría empezar destacando positivamente el cuidado diseño de escenarios y personajes. Pieza fundamental para intentar dotar de personalidad propia cada uno de los niveles que la protagonista va atravesando en su deambular por Underworld, reflejando éstos a su vez las diversas etapas que sufre la protagonista en el mundo real.

De esta manera, la entrada en quirófano, la pérdida de sangre, la sutura de las heridas, los vendajes o el definitivo encuentro cara a cara con la muerte tendrán su respectivo reflejo en ese mundo de fantasía.

Este hecho tiene también una repercusión directa en la estructura narrativa del film, ya que en ocasiones da la sensación de estar presenciando una sucesión de escenas inconexas, logrando que por momentos la película esté más próxima a un film de viñetas que a una obra narrativa más convencional.

UnderworldDirecting

Aún así el hilado de escenas resulta fluido, logrando, pese a lo dicho anteriormente, una obra compacta y con empaque argumental suficiente como para mantener interesado al espectador en todo momento.

De todos modos, cabe reconocerse, que pese a ser los sucesos del mundo real los que vertebran toda la película, lo cierto es que una vez entramos en Underworld no queremos salir de ahí y cada escena que transcurre fuera del mismo no hace sino mostrarse como una mera interrupción en lo que realmente nos ha atrapado.

Sobre todo si tenemos en cuenta que es en ese inframundo de fantasía donde tienen lugar la mayoría de los encuentros sexuales del film.

Hasta seis de las ocho escenas que jalonan el metraje tienen lugar allí, siendo para más inri, las otras dos las más prescindibles. Sobre todo aquella que tiene como protagonistas a Presley Hart y Brad Armstrong y que rompe completamente el potente ritmo con el que comienza la obra con un encuentro sexual ramplón y a destiempo, metido absolutamente con calzador en la trama.

UnderworldPresley

Pero este bache no puede empañar el buen desempeño general de “Underworld” en el plano sexual.

Como ya hemos comentado cada escena está pensada para dotarla de una personalidad propia, por lo que en ningún momento se tiene una sensación de cansancio o hartazgo que nos haga abusar del socorrido mando a distancia.

Además los números sexuales son variados, encontrándonos junto a las escenas clásicas de pareja, otras de tríos, lésbicos o simples desempeños orales. Siempre con un tono cuidado y más enfocado al sexo categorizado como couple friendly, pero sin dejar de lado escenas algo más intensas en las que Jessica Drake demuestre su facilidad para el sexo anal.

Entrando en materia, abre la veda una escena de tintes industriales entre Xander Corvus y Julia Ann que sirve como introducción al inframundo, siendo su importancia narrativa inversamente proporcional a su interés sexual, estando el sexo limitado a una triste mamada que los guionistas parecen sacarse de la manga sin la menor justificación.

Menos mal que este renqueo parece más bien un simple tropiezo y a partir de entonces “Underworld” engancha una tras otra hasta cuatro grandes escenas.

UnderworldAsa

Comenzando por el cuarteto que la protagonista se marca junto a la “sangrienta” Asa Akira en el que darán buena cuenta de dos afortunados actores en todas las formas posibles, siguiendo por el trío de Tommy Gunn, Adriana Luna y Embry Prada en pleno desierto, para continuar con un lésbico muy atractivo visualmente, de la vieja escuela, entre Jessica Drake y Capri Cavalli y terminar cerrando el círculo con la que en nuestra opción es la mejor escena del film.

El encuentro a tres bandas entre la omnipresente Jessica Drake, Toni Ribas y Asphyxya Noir rezuma erotismo por los cuatro costados, sobre todo gracias al desempeño de una Asphyxya Noir que borra de la pantalla completamente a su partenaire femenina. Una escena intensa, con química, alejada de los artíficos característicos de las grandes producciones y que consigue sacar lo mejor de “Underworld” aunando una ambientación excelente y un magnífico trabajo de sus protagonistas.

UnderworldAsphyxya

Aparte nombrar la última escena del film, que cierra también el deambular de la protagonista entre la vida y la muerte, al tener que enfrentarse cara a cara a esta última, encarnada para la ocasión por un eficaz Derrick Pierce, y en la que tendrá que convencer a la parca de que merece volver al mundo de los vivos.

Conformando una escena bastante previsible y claramente desaprovechada, que en vez de ser el remate perfecto para la obra resulta un tanto decepcionante al apostar por un encuentro solvente pero bastante monótono y para nada sorprendente.

UnderworldDeath

Con todo ello llegamos al final de este viaje por momentos brillante, pero que nos deja con la sensación de haber podido ser mucho más con unos simples retoques como ya dijeramos al principio del texto. Aún así sus dos horas y media nos hacen recuperar un poco la confianza perdida en Brad Armstrong y componen, sin duda, lo mejor de su realizador en mucho tiempo.

Así, “Underworld” conforma en líneas generales un producto que enlaza directamente con las grandes obras de Wicked, siendo un digno sucesor de los títulos que encumbraron a la compañía a lo más alto del porno argumental a finales de los noventa.

Lo mejor: la ambientación.
Lo peor: el empeñarse en meter escenas de sexo porque sí.

JM Ray