La redención de Samanta

Samanta Villar es tan sólo una periodista. Pero para el aficionado medio, desde hace un tiempo, parecía mucho más. Era casi la embajadora encargada de transmitir al mundo “normal” una imagen correcta y sin distorsiones del mundo porno, por obra y gracia de su celebérrimo “21 días”.

Probablemente, a nadie le hubiese importado demasiado la opinión o imagen que pudiese transmitir un periodista más o menos sobre el mundo del porno, pero hete aquí que ni se trataba de un programa al uso, ni Samanta es una chica que resulte indiferente o pase desapercibida. Su personalidad le permite conectar con la gente y ese era/es uno de los factores principales de su éxito y a la vez su verdadera fuerza.

Aquel 21 días se basaba en la premisa que su conductora se implicaba hasta el punto de vivir la experiencia desde dentro., y sus anteriores entregas habían conseguido, no sólo notables cifras de audiencia, sino crear una corriente de simpatía y admiración hacia aquella chica, cuya valentía y desparpajo la había hecho merecedora de elogios generalizados.

Sin embargo, aquel programa sobre porno fue probablemente el que más críticas y sinsabores le produjo. Desde voces que clamaban acerca de una doble cara de la periodista con los protagonistas del reportaje hasta otras que le echaban en cara haberse metido en un jardín del que luego no supo salir. Y es que si te mojas, te mojas. Y vender morbo y expectación está muy bien siempre que luego esas expectativas se vean cumplidas.

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El caso es que a Samanta debió quedarle una espinita clavada con el tema del porno. Desconozco si las críticas recibidas le afectaron mucho, poco o nada, pero visto el caracter demostrado en tantos otros programas, parece dificil pensar que Samanta fuese a ignorar ese tropezón dejándolo correr sin más. De alguna forma, el fracaso de aquel programa pudo haberse convertido en un reto para ella.

Y ha sido ahora, con la aparición de su “Conexión Samanta”, cuando no ha tardado mucho en tratar de quitarse la espinita. Todos, y ella no creo que sea una excepción, tenemos cierta sensibilidad a la crítica, y el impulso natural cuando la recibimos es tratar de demostrar que ésta es equivocada.

Así pues, Samanta tenía una gran ocasión de redimirse, y en mi opinión lo ha conseguido. Probablemente en su fuero interno, deseara quebrar aquellas voces que la tildaban de mojigata, falsa o incluso de falta de valor – afirmación esta bastante temeraria-.

 Y ha sido con Marco Banderas cuando ha conseguido lavar aquella mancha, mostrándose cordial con el protagonista, alabando su trabajo y dándole un tratamiento que es el que todos esperábamos. Incluso ha tenido el valor de sacar culito en el gimnasio y hacerse unas poses semiporno…

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Y es que la reflexión que cabe hacer de todo esto es que, desgraciadamente, el porno continúa siendo tabú. No sé cómo es la verdadera Samanta, pero analizando el tratamiento dado a este tema en su anterior programa, parece claro que sólo tenía dos opciones: actuar como lo hizo o mostrarnos una Samanta “sueltecita” que sin duda hubiese hecho correr aún más ríos de tinta en la reaccionaria dictadura de los medios.

El error fue, por tanto, tratar ese tema dentro de un programa con tal filosofía. Ahora, en Conexión Samanta, la periodista ha podido mostrarse como tal, como un elemento ajeno que se limita a ser testigo sin realizar necesariamente juicios de valor. Y aún así, ha tenido la deferencia de dibujar una imagen de Marco que todos agradecemos.Así pues, ha llegado la hora de que todos los pornófilos otorguemos nuestro perdón a Samanta Villar, antaño vituperada por aquel reportaje de infausto recuerdo.

Samanta, en el nombre del pajero español medio, quedas redimida de todos tus pecados.

Puedes ir en paz. :-)

Xuancar

Mira aquí la entrevista a Samanta Villar en Cuatro

Mira aquí el programa Conexión Samanta sobre Marco Banderas