La razón es el dinero

 

“Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”
                                                                   (Groucho Marx)

 

Resulta complicado escribir un artículo como este sin que alguien se de por aludido o no se sienta molesto. Pero supongo que mi naturaleza es ir contracorriente, y ahora que cada día uno observa como distintos personajes de nuestro porno se erigen en paladines de la moralidad, es realmente difícil mantenerse al margen.

No pretendo alinearme en batallas empresariales ni posicionarme del lado de nadie. Pero sí que quiero hacer notar a cualquiera que lea esto, que todo lo que oiga o vea escrito en internet, acerca de lo terribles que son unos y otros tiene un componente de realidad bastante débil, y por tanto, hay que ponerlo, como mínimo en cuarentena.

¿Qué porqué hago tal afirmación? Pues porque, después de muchos años ya en este sector, la verdad más absoluta que he podido extraer de todo lo que he vivido es que en realidad nadie tiene la razón, ni deja de tenerla. La razón está donde está el dinero.

Dicho de otro modo, todas las opiniones que podáis leer, o todo lo que podáis oír sobre los distintos protagonistas de esta industria ha pasado previamente por el filtro de los intereses empresariales. No, no es que unos despotriquen de otros porque han llegado a la conclusión verdadera de que estos son muy malos. Han llegado a tal conclusión porque el devenir de los acontecimientos ha llevado a que sus intereses no son ya coincidentes o directamente, entran en conflicto.

Y a la inversa funciona del mismo modo. Quien antes era un impresentable de repente se convierte en aliado fiel por arte de birlibirloque. ¿A alguien le suena? Porque historias de estas veo en twitter cada día y sus protagonistas no tienen el menor sonrrojo en dedicar halagos a quienes antes repudiaban. ¿La razón? Intereses empresariales.

Sólo así se entiende que algunos personajes vayan rebotando de una compañía a otra,  que medios  supuestamente informativos ofrezcan una información sesgada  y/o de corte sensacionalista o que asistamos a lecciones de honradez por parte de alguien en cuyo currículum figura  una condena en firme por parte de  la justicia y que en el pasado actuó del mismo modo que ahora reprocha. Pero no pasa nada. La memoria es débil, y ante la presencia de don dinero, la razón verdadera languidece.

Quizás por esto esta cruzada ética me incomoda un tanto. No soy mucho de citar las sagradas escrituras, pero cuando Jesucristo decía aquello de lanzar la primera piedra quien estuviese libre de culpa creo que ninguno se agachó.