El porno español y las redes sociales

Las redes sociales son una herramienta que, en función de cómo se utilice, puede ser beneficiosa o perjudicial.

Esto es algo que cualquiera que haga uso de ellas debería tener en cuenta, pero en el caso de la “industria” porno nacional (permitidme que la llame así aunque la descripción le quede un poco grande), todavía cobra mayor importancia.

Desde que el porno se descentralizó de Barcelona, y es una realidad en lugares como Galicia, la Comunidad Valenciana  o Madrid, muchas de las relaciones que tienen lugar entre los integrantes de este colectivo son virtuales y se realizan a través de las redes sociales.

Por eso, la vertebración del sector como tal con iniciativas conjuntas y el espíritu de colaboración que caracteriza a esta nueva hornada del porno en internet debe cuidarse especialmente en este tipo de comunicaciones.

“Vivir” en Facebook o en Twitter rodeado de los protagonistas del colectivo porno, me proporciona una visión general de comportamientos y actitudes poco edificantes, que nada aportan excepto crispación y recelo.

Las disputas a través de la red no son nada nuevo, pero quienes en el pasado hemos vivido ya esa experiencia sabemos que, lejos de solucionar cualquier problema, lo agravan, al darle carácter público y hacer testigos del desencuentro a la audiencia y compañeros de profesión.

Nadie escarmienta en cabeza ajena, y de poco servirá que advierta sobre las terribles consecuencias que a la larga tiene el enfrascarse en batallas virtuales.

Esos odios y rencores quedan ahí por mucho tiempo, causan heridas difíciles de cicatrizar y nos cierran puertas que, tal vez, una charla cara a cara, hubiesen dejado abiertas.

Pero no me resisto a hacer notar que el uso indebido de estas redes sociales, sólo puede traer perjuicios.  Menospreciar a compañeros o a la competencia, insultar, tirar puyitas, denunciar perfiles…todas esas son actitudes que a la larga se vuelven contra uno mismo.

Hay ocasiones en que, ante determinadas palabras, uno tiene que morderse los puños para no responder. Lo sé. Pero, entrar en las trincheras de la red es un juego muy peligroso en el que todos pierden.

Así que, aprendamos a contar hasta diez y recordemos que las redes sociales son lo que son: un altavoz de nuestras actitudes.

Si nos mostramos altivos, beligerantes o rencorosos, esa será la imagen que estemos transmitiendo de nosotros mismos.Si, por el contrario, las usamos para acercar posturas y crear nuevos vínculos, nuestras oportunidades de éxito se multiplicarán.

Xuancar