Devil on a Chain

¡Los AVN ya están aquí! Y aunque sea por los pelos y apurando hasta el último momento, no queríamos dejar pasar la oportunidad de presentaros a otra de las grandes favoritas de la gala a tenor del elevado número de candidaturas que atesora.

Tras haber revisado “The Temptation of Eve”, “The New Behind the Green Door” y “Underworld”, ahora es el turno de esta “Devil on a Chain”, la última locura de la incalificable Kimberly Kane.

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Englobada dentro de ese sui géneris mundillo que es el Alt-Porn, Kane se ha convertido en uno de sus estandartes más notorios gracias a la labor que ha ido desarrollando bajo la bandera de Vivid.

Y aunque su labor más destacada ha sido frente a las cámaras, lo cierto es que en la escasa docena de films que jalonan su carrera como directora, ya ha sido capaz de crear una impronta personal que la hacen un nombre a seguir con total interés en estos devaneos que tiene tras los focos.

El último de los cuales, como hemos dicho, es el que hoy os presentamos, una sexplotation en toda regla de mujeres aguerridas, que entronca directamente con las sesiones grindhouse, la serie B más lisérgica, los enormes pechos de Tura Satana y un Russ Meyer totalmente desbocado y fuera de control.

Títulos Devil

Desde el mismo momento en que comienza la proyección de los títulos de crédito en nuestra pantalla ya tenemos claro que estamos ante un producto diferente. Un film fresco, con un toque muy de cómic y un aroma distinto a lo habitual en una película porno por mucho que empiece directamente con una escena de sexo entre Skin Diamond y Tommy Pistol.

La música, los efectos visuales, la luminosa fotografía, las localizaciones,… Kimberly Kane ha mamado mucho cine de género y se nota en esta especie de road movie por el desierto, en el que la misma Kane persigue a los miembros de una organización que han raptado a su hermana, la mencionada Skin Diamond [sic], para venderla a una red de trata de blancas.

Este viaje de violencia, drogas y sexo es un homenaje perfecto al exploited cinema y funciona a las mil maravillas por este lado.

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Pero bueno, tampoco podemos juzgar la película sólo por su bonito envoltorio y hay otros muchos factores que por desgracia no se muestran precisamente a la misma altura.

Siendo el más destacado de ellos justamente el más importante en una película porno, el sexo.

No es que los diversos encuentros sexuales sean deficitarios (imposible decir eso contemplando el hipnótico movimiento de caderas de Skin Diamond, el morbo que transmite Dana DeArmond en todas sus apariciones o el gusto con el que se relame Kimberly Kane ante el grotesco miembro de Lee Bang), pero sí que se muestran introducidos totalmente con calzador en la trama, rompiendo completamente el ritmo de la película.

La obra funciona perfectamente en su parte argumental, con un ritmo alegre, trepidante, incluso espídico por momentos, pero esta velocidad se ve cortada siempre de manera abrupta por unas escenas de sexo excesivamente largas para lo que pide el espectador.

El guión demanda a gritos punch y velocidad en el sexo y aquí nos encontramos con que precisamente son esas las escenas que están más faltas de rock’n’roll, tal como diría cierto cocinero televisivo.

Una lacra que pesa demasiado en la valoración global del film.

Aún así “Devil on a Chain” sigue siendo un producto muy disfrutable, perfecto para aquellos que busquen algo más allá del sexo en una película porno y cuyo resultado final se ve redondeado por una magnífica labor del elenco actoral, entre los que destaca un Tommy Pistol que se merece algún que otro premio por su labor interpretativa, no sólo por esta obra, sino por otras tantas actuaciones destacadas que ya acumula en su mochila y que lo sitúan como claro heredero de Evan Stone para el trono de rey de la comedia.

Con todo ello en mente, concluyo esta crítica con una simple recomendación a los potenciales espectadores en forma de pregunta ¿”Faster, Pussycat! Kill! Kill!” o “Anal Teen Holes”? Según tu respuesta sabrás si esta película es para ti o no.

Bye.

JM Ray

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