A ritmo de sexo

320
0
Compartir

Muchos se rasgan las vestiduras cuando se compara el cine porno (digo cine porno, no sexo videografiado) con el cine convencional. Pero, a nivel formal, la distancia entre el cine convencional y el porno es la misma que entre el cine “normal” y el musical.

Y es que (además de que ambos tipos de cine pueden enfundarse en cualquier género cinematográfico) el porno argumental y los filmes musicales se caracterizan por una estructura común.

Tanto en uno como en otro, en diversos momentos de la historia, narrada de forma convencional, el mundo diegético (el de la ficción y la narración cinematográfica) se rompe, se paraliza y se transforma y, de modo paralelo aunque relacionado con la trama, la narración se convierte en algo distinto, destinado a atraer al espectador, a crear espectáculo y a provocar la emoción.

cine musical

De un diálogo sensible se puede pasar a bailar en un tejado mientras se entonan canciones, o se puede pasar a materializar la pasión en sexo.Lo que en otras películas se materializa, simplemente, en que el chico le dice a la chica “te quiero”, en el musical se paraliza la narración habitual, el resto del mundo desaparece y los artistas se entregan a soliloquios e interpelaciones musicadas con bailes incluidos.

Y lo que en otras películas se nos muestra con un beso pasional, un desliz de tirante y un fundido a negro, en el porno se rompe la barrera de la pantalla negra y tenemos una escena de sexo apasionado. En ambos casos, la narración se paraliza y se nos embulle en una redundancia destinada, como hemos dicho, a atraer al espectador y a crear emoción y, por supuesto, a la exaltación del goce.

Estas escenas, a veces, rompen la historia y el pastiche queda forzado; pero, cuando está bien hecho, estos cortes, estas secuencias especiales, aportan vida, profundidad y sentido a la trama.

Alice y Misty

El cine X ha incidido en contadas ocasiones en el cine musical, pero las fusiones conjugadas han traído grandes espectáculos. Y es que, al fusionar cines de estructuras tan similares, el resultado no suele renquear, aunque la fusión sea complicada de realizar.

Poco después de que el cine X arrancara en Estados Unidos, Bill Osco vio las posibilidades de, mediante una historia que todo el mundo conocía, mezclar porno (la última sensación indie) con el cine musical.  Osco era un emprendedor, creador de “Mona“, considerada la primera película porno (al menos, la primera distribuida en cines) y de “Flesh Gordon“, que introdujo el stopmotion en el género.

Alice_in_Wonderland_x-film[1]

La película en cuestión fue “Alice in Wonderland“, una versión del cuento de Carroll que, con un imaginario típico del musical de antaño, mezclaba cine musical pseudoinfantil con sexo explícito. En términos de musical, su estilo ya estaba desfasado en 1976, y en términos sexuales es bastante floja.

Sin embargo, la combinación sexo/argumento está bien hecha, la escenografía y vestuario son buenos, el equipo trabaja bastante bien y la chica protagonista (Kristine DeBell) era encantadora. Pero su verdadero valor es el del atrevimiento de crear un espectáculo único por su concepción y tan desconcertante como atractivo.

Pero un buen ejemplo de cine X musical lo tenemos en “Misty Beethoven. The Musical“, una magnífica obra que tomó como referente un filme X de los 70 (que a su vez se inspiraba en un clásico como Pigmalión): “The Opening of Misty Beethoven“.

opening-misty-beethoven

Verónica y Maxwell Hart arriesgaron con un proyecto fascinante que ofrecía una estupenda mezcla de filme argumental, actuaciones musicales y sexo intenso. Ni el sexo ni la música rompen el ritmo narrativo, los intérpretes hacen un gran trabajo y el espectador tiene la sensación de estar viendo algo grande y especial.

Grandes actores y actrices del momento (Evan Stone, Chloe, Sunset Thomas o Randy Spears) se atrevieron a cantar para confeccionar un filme sensacional, irrepetible y que pasará a la historia como uno de los mejores trabajos de la década.

Poco más se ha prodigado el porno por el terreno musical, y quedan para el recuerdo breves irrupciones como las adorables Tracy Lords y Ginger Lynn sobre el escenario y micro en mano en “Suzie Superstar 2“; los espectáculos del “Café Flesh“, o Harry Reems y Ginger Lynn en un ochentero videoclip en “Those Young Girls“. Pero, sin duda, son dos géneros que se acoplan perfectamente y ninguno de los dos debe ser considerado menor. El musical tiene ya esa partida ganada; al porno, aún le queda un largo camino.

Jesús García

DESCARGALA AHORA!

mistymusical2

Dejar una respuesta